Biografía

 

      Ramón Bautista Ortega, “Palito” nació el 28 de Febrero de 1941 en el Ingenio azucarero Mercedes, Lules, provincia de Tucumán, República Argentina. Época en que iban las parteras al domicilio, siendo anotado en el registro civil el 8 de marzo de ese mismo año.  Fue el segundo hijo de una familia de siete hermanos, cinco varones y dos niñas. Hijo de Juan Ortega y Nélida Rosario Tomasa Saavedra. El, oficial electricista del ingenio azucarero y ella ama de casa.

 

         Su niñez se caracterizó por alternar los juegos con el trabajo, lo que le permitía junto a su hermano mayor, ganar unos pesos y colaborar con la economía del hogar ya que la separación de sus padres hizo que Don Juan se las viera solo en la crianza de sus hijos y manutención del hogar. Fue así como Ramón forjó un carácter emprendedor, que lo marcaría a futuro y que sería la raíz de sus posteriores logros.

   

        Su gusto y amor por la música lo demostraba de chico con sus amigos de pueblo con quien formaba una bandita musical en los que golpeaba tachos y cacerolas al son de improvisadas melodías llevando a los vecinos música y alegría, lo mismo que el malambo folclórico que bailaba en diferentes bodegones junto a sus amigos y aunque si bien Palito no sabía zapatear se ganaba unas monedas que le daban los parroquianos del lugar como propina para luego ir todos juntos a tomar algún refresco y llevar algún dinero a su hogar.

 

      Todo juego que Ramón hacía, le servía como forma de ganarse el mango y colaborar en su casa para ayudar a su padre y sus hermanos.  Alternaba de esta manera sus trabajos de lustrabotas, diariero, bailarín, y vendedor ambulante, hasta que a los quince años, y con sus estudios primarios cursados hasta sexto grado, decide largarse a Buenos Aires a la búsqueda de un futuro mejor.

 

            Unos pocos pesos ahorrados y la autorización de su padre, le bastó para largarse junto a un amigo del pueblo y emprender la aventura del éxodo de la provincia de Tucumán a Buenos Aires, sin dejar que su entusiasmo y su férrea voluntad de progreso lo abandonase pese a las diferentes vicisitudes que la vida le pondría en el camino.

 

 

Buenos Aires

 

          Llegaron de madrugada a la estación retiro y allí pasaron su primera noche, descansando en un banco de la plaza cercana a la estación, antes de desayunar su primer un café con leche en Bs As. Palito no da tregua, hace lo imposible para encontrar trabajo de cualquier cosa además de asegurarse un lugar para comer y dormir.

 

      El primer trabajo lo consiguen en la sede del Partido Demócrata Cristiano situado en Rodriguez Peña 525 de la Capital Federal. Como Ramón y su amigo aún eran menores de edad y no tenían documentos, les ofrecieron trabajar como personal de limpieza a cambio de un lugar para comer y dormir.

 

       Durante el día trabajaban y por las noches dormían en el sótano del lugar con unas camas improvisadas hechas con cartón y papel de diario. Cada tanto y cuando la gente del comité se iba, subían al primer piso a escondidas para dormir un poco más cómodos sobre los sillones que ahí había. Durante cuatro o cinco meses vivieron en ese comité hasta que por diferencias personales entre Ramón y su amigo se separan, y Ramón comienza a buscar por su cuenta otra oportunidad de trabajo.

 

      Pronto consigue de mozo en un bar de la Avda Corrientes y Uriburu en el barrio de Once. Su dueño, un armenio, le ofrece un sueldo más las propinas, comida, lugar para dormir, y la posibilidad de un día libre por semana. Su vivienda era nuevamente el sótano del bar.

 

      Trabajó duro varios meses en ese bar hasta que por fin, con unos pesos ahorrados, y ya con sus documentos en regla, renunció a su empleo y se alquiló una habitación con desayuno y media pensión en un hotel de la calle Billingurths y Las Heras. A los pocos días consigue trabajo nuevamente como cadete en una casa de ramos generales, en la misma zona del barrio de Once, Pasteur al 300, donde su trabajo era hacer mandados y tareas generales. En esta oportunidad, sus días de trabajo serían de lunes a viernes.

 

      Los fines de semana frecuentaba el parque Retiro, un parque de diversiones donde se reunían amigos de su pueblo y zonas cercanas. Es ahí donde intenta sus primeras armas artísticas haciendo playback de las canciones de Elvis Presley, contoneándose con una guitarra, mientras sonaba el disco original.

 

      Al tiempo de estar trabajando como cadete en el negocio de la calle Pasteur, un empleado le hace una broma pesada a una compañera, y este sin decir palabra alguna ante el enojo del patrón, lo culpan injustamente al pequeño Ramón dándole como castigo una semana de suspensión al trabajo sin goce de sueldo.

 

         Una semana de suspensión era mucho tiempo, por eso le explica lo sucedido al cafetero que pasaba todas las mañanas por el lugar y ante el temor de quedarse sin empleo, lo recomienda para trabajar en la empresa de café Sorocabana como vendedor ambulante. Vendería café por las calles con un termo a cuestas. La diferencia era que ganaría dinero de acuerdo a los cafés vendidos y ya no tendría más lugar ni horario fijo. Enseguida Ramón aceptó la propuesta y a los pocos días decidió que al negocio de la calle Pasteur ya no volvería más.

 

      Casualidades o causalidades si las hay, ese sería el comienzo y punto de partida de todo lo que vino después para el pequeño Ramón.

 

— PARTE 2 —-

LR3 Radio Belgrano

 

      Comenzó a caminar por las calles de Buenos Aires con sus termos a cuestas. Su nuevo trabajo le permitía ganarse el dinero todos los días, lo que hizo que dejara automáticamente aquel trabajo de cadete en el que por un sueldo lo tenía atado a un horario y encerrado todo el día. Caminaba sin parar. Donde veía un tumulto de gente, Ramón se metía con sus termos a vender y hacer nuevos clientes. No paraba, su meta era progresar y a eso había llegado a Buenos Aires. No tenía tiempo para más, trabajar y ahorrar unos pesos para enviar junto a algunas ropitas a su familia de Tucumán.

 

      Una de esas tardes, mientras iba de un lado a otro,  Ramón llegó hasta la calle Posadas y Ayacucho, allí divisó una cola de gente que estaba esperando en la puerta de un edificio para entrar y ver en vivo un show de Pedrito Rico, el internacionalmente conocido cantante, bailarín, y actor Español. El edificio era LR3 Radio Belgrano desde donde transmitía también Canal 7, único canal de televisión que por entonces había en Buenos Aires. Ramón vendía café al público y a la gente de seguridad de la radio hasta que poco a poco se ganó la confianza de ellos y con el correr de los días le permitieron entrar a la emisora para vender café a los técnicos y artistas que por allí desfilaban.

 

      Entre café y café, Ramón se fue haciendo amigo de los músicos y locutores de la emisora dejando cada tanto los termos a un costado para caminar y meterse de estudio en estudio para mirar, ayudar en lo que podía, y estar así en contacto y más cerca de todo el mundo artístico que tanto le gustaba.

 

      En una de esas mañanas a Carlitos Ginés, locutor y animador radial muy popular por entonces, le faltó el muchacho que hacía los efectos especiales de animación con cacerolas, pitos y matracas, Ramón se ofrece para ocupar su lugar y como Ginés ya lo conocía no pone reparos. El programa se llamaba Levántese contento!, y ahí estaba Ramón haciendo los efectos especiales del programa golpeando objetos y haciendo sonar diferentes instrumentos musicales.

 

        De esa manera, y paralelamente a la venta de café, comienza a trabajar de ayudante en la radio y a relacionarse con todo lo referido a la música y al arte. Por esos días conoce también al maestro Alberto Alcalá baterista muy prestigioso y reconocido por entonces, le regala su primer par de palillos y le da en forma gratuita sus primeras clases de batería, enseñándole los rudimentos básicos para tocar el instrumento. Por esos años conoce a Carlinhos y su bandita, un grupo de música festiva y bailable que estaba tomando pruebas a percusionistas y bateristas para salir con ellos en su próxima gira.

 

      Con muy pocas clases en su haber y pocos estudios, Ramón se presenta pero lamentablemente no pasó la prueba, no obstante, y viendo el interés y el entusiasmo que tenía por la música y el mundo del arte, Carlinhos le ofrece salir de gira con ellos pero como ayudante y asistente. Su función era asistir a los músicos, ocuparse de que tengan la ropa y los zapatos en orden, limpios y lustrados antes de actuar, además de ayudar a transportar y armar los instrumentos musicales en cada lugar donde actuaban, lo que comúnmente se conoce en la jerga de los músicos como plomo.

 

      A partir de entonces deja definitivamente los termos de café.

 

–PARTE 3 —

 

      Contaba con solo 17 años y junto a Carlinhos ya hacía giras extremadamente largas, por períodos prolongados y de forma ininterrumpida por el interior y exterior del país incluyendo Chile y Uruguay. Duraban entre quince días y tres meses.. En ese grupo conoce a Dino Ramos que era el cómico de la orquesta, a Silvio Soldán, que oficiaba de presentador y al músico de boleros Tito Cava que luego formó los Cava Bengal quién le enseñó a tocar los primeros acordes en la guitarra. Debido a que los viajes eran a veces largos y agotadores, Ramón hacia imitaciones de Luis Aguilé, Billy Cafaro, y Elvis Presley, cantantes muy de moda por entonces, para entretener a sus compañeros, es ahí que Carlinhos lo ve hacer esas imitaciones y le propone hacer eso mismo sobre el escenario lo que hizo que Ramón pase a ser de asistente a número vivo de la orquesta.

 

      Giras y más giras por todo el país hasta que en una oportunidad, luego de llegar a Cuyo, provincia de Mendoza, Ramón se desvincula de la banda para dar sus primeros pasos como cantante solista. Fue a ver al director artístico de la radio Lv 10 Radio Cuyo, Mendoza para pedirle un contrato de actuación que inmediatamente consigue debido a que el director lo había visto cantar en la banda de Carlinhos. Se busca un pseudónimo, Tony Varano, y ahí comienza esta nueva etapa de cantante solista realizando actuaciones por diferentes locales nocturnos de la zona.

 

      Al cabo de un tiempo, se cambia el seudónimo de Tony Varano por uno que suene más extranjero acorde a los apodos americanizados de esa época. Adopta el nombre de Nery Nelson.

 

      Hacía dos actuaciones semanales en Radio LV10 Radio Cuyo, y esa difusión le permitió conseguir más actuaciones y hacerse de un pequeño nombre y fama lo que le permitía además, ganarse la vida por las noches tocando percusión en algunas boats junto a alguna orquesta del lugar.

 

      Por aquellos años se incorporó también al Gran Circo, una compañía con la cual recorrió el país y en donde reemplazó al cantante del grupo chileno Los Lyons, haciendo covers y versiones de canciones en inglés sin mucho éxito ya que no sabía el idioma y se le dificultaba pronunciar la fonética de esas canciones.

 

      En una de esas noches de músico en las boats conoce al productor discográfico Pedro lo Forte quien le propone grabar un par de discos 78 Rpm para el sello discográfico Azteca con los siguientes temas: “Yo no quiero – La locura”,La edad del amor – Mira el arco iris”, y “Cupido – No te enojes nena”, son algunos de los títulos que tuvieron difusión por aquellos días lo que le permitió a Ramón trabajar más seguido por los clubes de barrio con el nombre de Nery Nelson gozando ya de una pequeña popularidad.

 

      Una tarde llegó a la pensión donde se hospedaba y recibió un telegrama para viajar a Buenos Aires ante una posibilidad de grabación. Tomó el tren y ya en Buenos Aires nuevamente, se presentó en la discográfica Emi Odeón cuyo director artístico Beco Rotta lo mandó a los estudios a hacer una prueba de grabación bajo la dirección musical del maestro Armando Patrono quien luego de varias pruebas lo rechaza debido a que la voz no encajaba con lo que ellos estaban buscando. El timbre y color de su voz  era muy parecido a la de Luis Aguilé, quien por esos años era artista de Emi Odeón,  por lo que le dan el dinero para que vuelva nuevamente a Mendoza pero Ramón decide quedarse en Buenos Aires para intentar nueva suerte.

 

      Al poco tiempo y nuevamente en la gran ciudad se encuentra con un viejo amigo de la banda de Carlinhos que también se había desvinculado, Dino Ramos quien le propone componer y vender juntos jingles publicitarios, negocio floreciente por aquellos años. Ramón se instala en la casa de Dino y ahí comienza la etapa más fructífera del dúo autoral más popular y taquilleros de los próximos años: Palito Ortega-Dino Ramos.

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–PARTE 4–

 

       Durante días y mate por medio, componen jingles y los ofrecen yendo con la guitarra cantando y vendiendo las diferentes ideas que habían propuesto en las agencias de publicidad.  

 

      Así estaban de agencia en agencia cantando durante todo el día con el acompañamiento de Dino y su guitarra. Al final del día Ramón terminaba con la garganta a la miseria de tanto cantar. Cada tanto vendían alguna publicidad. Ese dinero les permitía ir tirando algún tiempo hasta lograr una nueva venta y paralelamente componer sus primeras canciones con el fin de ofrecerlas a algún cantante de moda para que las incorpore a su repertorio sin lograr que nadie se interese por ellas, hasta que un día decidieron ir a ofrecerlas a la compañía discográfica Rca Victor.

 

      Corría el año 1961. En la discográfica Rca Victor se estaban tomando pruebas a jóvenes cantantes y autores de entre 18 y 21 años para formar parte de un movimiento juvenil de música moderna para que tengan la oportunidad de mostrar sus talentos ante un público renovado y popular. Ricardo Mejia, Ecuatoriano, director de la compañía por esos años, había llegado a Buenos Aires con el fin de reestructurar la compañía discográfica a base de ídolos juveniles que por ese momento aún faltaban en Argentina, ídolos en la que los jóvenes de aquella época se sintiesen identificados. Las pruebas se hicieron en los estudios RCA de la calle Bartolomé Mitre al 1900. Dino y Ramón cantan sus canciones y fue casi al instante que el director Ricardo Mejía prestó atención a las composiciones y a la manera personal de interpretarlas de Ramón. Por esa misma prueba habían pasado tiempo antes, Jolly Land, Chico Novarro, Lalo Fransen, Raúl Lavié, Johnny Tedesco, y tantos otros que luego serían integrantes del elenco del programa El Club del Clan, emitido por canal 13 de Buenos Aires con increíble éxito y recordado hasta nuestros días.

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      Un incesante desfile de nuevos valores, hasta que le tocó el turno a Ramón y comenzó a cantar sus canciones que desde un principio cautivaron a Ricardo Mejía. Lo que más gustó fue el estilo de sus melodías que en un principio grabaron otros cantantes como Johnny Tedesco hasta que le dieron la oportunidad de grabar su primer disco simple. María y Escalofrío con arreglos musicales de Victor Buchino. Faltaba definir su pseudónimo artístico y fué Don Ricardo quién comenzó a garabatear en un papel nombres, hasta encontrar su verdadero apodo: “Palito Ortega”, reflejado su aspecto real extremadamente delgado y flaquito como un Palito que se acentuaba a un más por su corta edad.

 

      A decir verdad, las ventas de su primer disco simple no fueron para nada alentadoras, no obstante, el Sr Mejía volvió a confiar en él y le díó un segunda oportunidad. Su arreglador musical pasó a ser el maestro Oscar Toscano y graban otro disco simple, Dejala Dejala también de Ortega y Ramos. Su puente musical simple y pegadizo, repitiendo a lo largo de la canción, fue lo que la identificó haciendo que la gente memorice la melodía, la reconozca fácilmente, y la incorpore de inmediato lo que facilitó que en muy poco tiempo la canción ganara la calle y sea a partir de allí el punto de partida para de una serie de éxitos musicales memorables y fácilmente reconocibles y recordados hasta el día de hoy.“Media novia” , “Camelia” , “Dejala dejala”, “Sabor a nada”, “El twist del recluta”, entre otras, todas canciones adaptados al gusto popular y recordados aún hoy por el publico de nuevas generaciones.

 

La cantina de la guardia nueva”, y “El club del Clan”, programas de televisión producidos por la Rca que servían de lanzamiento a los artistas y al movimiento musical juvenil de aquellos años.

 

–PARTE 5 —

 

      La proyección que comenzaba a tener Palito a partir de 1964 escapaba a todo análisis lógico. Sus canciones formaban parte del cántico popular, un éxito tras otro sin parar, proyecciones, discos, actuaciones por todo el país y películas. Todo un país a la espectativa del último disco que sacaba y los clubes abarrotados de gente cada vez que actuaba. Los compromisos eran muy estrictos y había que cumplirlos pero Palito nunca se mareaba con tanto éxito. En 1965 había alcanzado proyección internacional. Giras y más giras por España, Estados Unidos, México, Italia y Alemania. En esos viajes conoce a los más grandes cantantes de fama internacional como Paul Anka, Armando Manzanero, Olga Guillot, y Joan Manuel Serrat entre otros, quienes optan por grabarle algunas de sus más destacadas melodías a lo largo de los años. A finales de ese mismo año Palito comienza la filmación de la película “Mi primera novia” y le proponen como coprotagonista femenina a una joven actriz que por esos años venía de hacer algunos éxitos televisivos como “El amor tiene cara de mujer” y la película “Del brazo y por la calle”, Evangelina Salazar.

 

      Evangelina nació un 15 de Junio de 1946 en el barrio de Caballito, en la Capital Federal de la provincia de Buenos Aires. Influída por el entusiasmo de su madre, comenzó a estudiar desde muy niña actuación y danza junto a su tía Julia. Su talento natural hizo que conquistara papeles en obras que a través del tiempo tuvieran trascendencia. Fueron diez las películas que filmó, además de protagonizar varios ciclos televisivos con singular éxito hasta que fue convocada por Enrique Carreras para filmar “Mi primera novia”, película que trae aparejada toda su relación con Palito, su casamiento y el nacimiento de sus hijos.

 

      En la década del 70 la carrera de Palito seguía en ascenso alcanzando niveles nunca antes pensados. Películas y especiales de televisión que servían de lanzamiento y promoción de sus últimos hits Yo tengo Fe, Al sonrisa de mamá, Vivir con alegría, y tantas otras comedias familiares se mantenían en cartel de los cines durante semanas batiendo records de recaudación…..

                                   

                           (continuará)…….

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